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Si compró usted flores en ramo, corte diagonalmente un centímetro de tallo y
póngalas inmediatamente en el agua. Recuerde quitar el follaje de los tallos
para que no quede ninguna hoja dentro del agua.
Procure utilizar recipientes de vidrio, plástico o cerámica, ya que estos
retrasan la aparición de bacterias. Los recipientes de metal, al contacto con
el agua, producen óxidos que son dañinos para las flores.
Cuando uno corta flores, los tallos forman inmediatamente una película para
prevenir la deshidratación. Sin embargo, mientras más tiempo pasa antes de
poner los tallos en agua, más gruesa se hace esta película, lo que impide la
adecuada absorción del líquido. Siempre que corte los tallos, póngalos
inmediatamente en agua.
El mayor enemigo de las flores cortadas, es la generación de bacterias. Esto se
puede prevenir al agregar cuatro gotas de cloro, del que se usa para lavar la
ropa, por cada medio litro de agua. Utilice siempre esta proporción, aún si su
florero requiere menos agua.
En algunos casos, las flores sufren desmayos por falta de energía. Para
contrarrestar este efecto, agregue una cucharadita de azúcar en el agua o en el
oasis. Las flores se recuperarán en el curso de un par de horas.
Hay algunas flores que, al cortarles el tallo, derraman savia -una especie de
lechita- que constituye la "sangre" en algunas variedades del reino vegetal. La
derrama de la misma puede ocasionar la muerte de la flor. Para evitar que esto
ocurra, vasta con pasar la flama de un cerillo por donde aparece el
escurrimiento, hasta que éste se detiene.
Si usted desea preservar sus flores, quíteles la mayor cantidad de follaje,
átelas en manojos no mayores a una docena de tallos, rocíelas ligeramente con
spray para pelo y cuélguelas boca abajo en un lugar oscuro y bien ventilado.
Si usted desea desecar únicamente pétalos de aroma, debe de arrancar los
pétalos de la corola, desechando los pistilos, y esparcirlos sobre papel
periódico, procurando que no queden encimados. Escoja un lugar muy ventilado y
póngalos a los rayos directos del sol por un par de días, revolviéndolos de vez
en cuando. Por la noche no deben de permanecer a la intemperie. Al final de
estos dos días, asegúrese de que los pétalos estén ligeramente quebradizos, lo
que indica que ya han perdido su humedad. Guárdelos en un frasco bien tapado,
por cuando menos dos semanas en algún lugar fresco y oscuro, luego de lo cual
los pétalos despedirán una delicioso y duradero aroma. Nota: Si los pétalos no
se han desecado adecuadamente es factible que generen hongos, lo cual los echa
a perder.
Nunca coloque los arreglos florales bajo el sol directo ni tampoco los exponga
a corrientes de aire. Ambas situaciones reducen drásticamente el período normal
de vida de las flores.
En verano, cuando el calor es más alto, es aconsejable rociar las flores con un
atomizador y agua fría. Utilizar hielo para refrescarlas puede ser un arma de
doble filo, en virtud de que algunas flores pueden quemarse con facilidad.
Algunas flores, en particular las Lilis, tienen grandes pistilos que, al
madurarse, producen gran cantidad de un polvito amarillo-naranja, llamado
polen. En la medida en que la flor va abriendo, es aconsejable quitarlos con
con los dedos, con delicadeza, para evitar que las flores se manchen con el
mismo. Si por alguna razón cayera polen sobre su ropa, cepíllela hasta
eliminarlo completamente. No intente lavarlo pues al entrar en contacto con el
agua será difícil, muy difícil quitar la mancha.
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